emprendedores (aunque fracasen) es que ha valido la pena intentar conseguir tu sueño. Es mejor lamentarse de un fracaso que lamentarse de no haberlo intentado. Lo cierto
es que se corren más riesgos que en un trabajo por cuenta ajena, pero también
la recompensa es mayor.
algo funcione es de por si emocionante. Este fenómeno se asemeja a la sensación
de la compra de lotería: sabemos que las probabilidades de que nos toque
son bajas, de hecho, en el caso de esta última, ridículamente bajas pero nos
compensa el coste. Las probabilidades de éxito al montar una franquicia aumentan exponencialmente comparadas con la lotería, máxime si hacemos un buen estudio de mercado y acertamos con el modelo de negocio, el momento y el lugar adecuados.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Parece obvio pero no está de más recordar que
lo ideal es aventurarse en negocios en los que ya tenemos experiencia previa.
Desgraciadamente es muy habitual que un empresario primerizo se gaste los
ahorros de toda una vida en un modelo de negocio del que no tiene referencias
de primera mano.
Primero hay que analizarse a uno mismo, lo
que tenemos (fondos) y la experiencia que tenemos. Después hay que analizar las
aptitudes (lo que no tenemos pero que por nuestras dotes y predisposición
podríamos tener). Lo segundo es hacer un listado ordenado por las preferencias
de los sectores en los que nos gustaría entrar, para acto seguido solicitar
información a las centrales franquiciadoras de mayor a menor preferencia.
Una vez que tengamos nuestros valores y los
de las posibilidades disponibles hay que cruzarlos, a ser posible asesorados
por un experto. Una vez que tengamos las conclusiones hay que dejar
”reposar” la decisión un tiempo.
Una ventaja innegable que tiene el sistema
franquiciador es la posibilidad de poder acudir a establecimientos que ya
han probado la experiencia previamente. Podremos visitar tantos locales como
queramos y preguntar a los responsables. Ellos serán los primeros interesados
en que la marca se refuerce y suelen responder con sinceridad, no hay motivos
para no hacerlo. Tanto si es para bien como para mal.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Una vez decidida la franquicia o el sector es
conveniente hacer un estudio de mercado y tener una mirada amplia de la
situación a nivel global. ¿Se está saturando el mercado? ¿la competencia a
corto y medio plazo puedo comernos terreno hasta hacer que deje de ser
rentable? Hay que estudiar en profundidad los detalle del contrato para no
tener sobresaltos en el futuro, tales como los royalties, el canon, las normas
de la marca, la política con la clientela, la formación específica de los
empleados o las políticas de la publicidad. Debemos saberlo todo del negocio.
Hay una serie de informaciones que se tienen
que proporcionar, tanto del franquiciador al franquiciado como a la inversa.
Existen muchos sitios webs donde consultar estos requisitos, pero hay una que
queremos destacar: se trata del acuerdo de confidencialidad. Es quizás la más
importante de todas. En ella ambas partes se comprometen a no revelar la
información sensible del negocio.
(function(d, s, id) {
var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)[0];
if (d.getElementById(id)) return;
js = d.createElement(s); js.id = id;
js.src = «//connect.facebook.net/es_ES/sdk.js#xfbml=1&version=v2.0»;
fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs);
}(document, ‘script’, ‘facebook-jssdk’));Síguenos:
Compártelo:

























